La solución a tu problema

En Honor a Su verdad

Recientemente leí una frase que decía algo así como “es mejor enfocarse en la solución y no sólo en el problema”. Si bien la frase intenta ser de aliento, una más profunda reflexión nos lleva a darnos cuenta de que muchas veces no es posible enfocarse en una solución, porque no la tenemos o incluso a veces no está a nuestro alcance. Como apasionado que soy de los problemas matemáticos, pensé en cómo se presentan muchas veces los problemas matemáticos y cómo éstos nos pueden ayudar a enfrentar diversas situaciones y problemas de la vida:

Pedir consejo para hallar la solución:



Muchas veces la solución a un problema es sencilla y simple. Se nos presenta la suma 2 + 2 = ? Aquí no hay mucho que pensar, la solución es sencilla, aplicamos la suma y nos da como resultado “4”. Ahora bien, supongamos que la cuenta es un poco más difícil para resolver, tenemos, en lugar de una suma de dos números de un dígito, una multiplicación de dos números de tres dígitos: 378 x 819 = ? Aquí la cuenta no es tan fácil de resolver mentalmente, algunos tendrán que tomar lápiz y papel y hacer el procedimiento, otros la resolverán con una calculadora, pero también hay quienes están entrenados en este tipo de cuentas y podrán mentalmente llegar a la solución (309.582) en un instante. Si yo estuviese al lado de un “genio” de las matemáticas que ya en otras oportunidades me ha demostrado poder resolver al instante este tipo de operaciones, quizá ni siquiera me tomaría la molestia de tomar una calculadora, confiaría en lo que me dice. O quizá, si el asunto es importante, sólo tomaría una calculadora para hacer la verificación. Esto, pasado a problemas que se presentan en la vida, nos puede enseñar sobre la importancia de consultar a gente confiable y experimentada en el caso que tengamos un problema del cual no tenemos una solución inmediata. Aún si sabemos qué camino tomar para resolver nuestro problema, el consejo de alguien que sabe y que ya ha pasado por lo mismo puede ahorrarnos muchísimo tiempo. En este sentido, hay dos fuentes de sabiduría a tener en cuenta para buscar consejo: Dios y los hermanos en Cristo más experimentados:

Romanos 11:33-35 (RVA)
|33| ¡Oh la profundidad de las riquezas, y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos!
|34| Porque: ¿Quién entendió la mente del Señor? ¿O quién llegó a ser su consejero?
|35| ¿O quién le ha dado a él primero para que sea recompensado por él?

Sin duda la mayor fuente de sabiduría en el Universo es Dios, así que, aun cuando un problema pueda parecer sencillo, nunca está de más pedir confirmación a nuestro Padre. Sin duda el mayor acto de sabiduría ante todo problema es primero preguntar a Dios.


Filipenses 4:6-7 (RVA)
|6| Por nada estéis afanosos; más bien, presentad vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
|7| Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.

En toda situación que pueda causarnos algún tipo de ansiedad o preocupación, la Biblia nos dice que presentemos nuestra petición a Dios en oración. Sin duda el consejo de Dios será lo más valioso que podamos adquirir ante cualquier problema que se nos presente.

Salmos 73:24 (RVA)
Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.

Pero no sólo a Dios deberíamos pedir consejo ante una dificultad. Dios nos ha creado para ser interdependientes, para que nos ayudemos y aconsejemos unos a otros, para que crezcamos y nos fortalezcamos juntos, como una unidad:

Efesios 4:11-16 (RVA)
|11| Y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, y a otros pastores y maestros,
|12| a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
|13| hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, hasta ser un hombre de plena madurez, hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
|14| Esto, para que ya no seamos niños, sacudidos a la deriva y llevados a dondequiera por todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar, emplean con astucia las artimañas del error;
|15| sino que, siguiendo la verdad con amor, crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza: Cristo.
|16| De parte de él todo el cuerpo, bien concertado y entrelazado por la cohesión que aportan todas las coyunturas, recibe su crecimiento de acuerdo con la actividad proporcionada a cada uno de los miembros, para ir edificándose en amor.

Estos versículos nos hablan de cómo Dios creó un “cuerpo” espiritual cuya cabeza es Cristo. Cristo, a su vez, constituyó diferentes funciones específicas dentro de la Iglesia con el fin de que crezcamos juntos, en la unidad de la fe y del conocimiento de Cristo y así no ser engañados y llevados por todo “viento de doctrina”, en otras palabras, para no andar de acá para allá creyendo una cosa un día y otra cosa otro día, sino que tengamos firmeza en la fe. Pero esto, dice Pablo aquí en Efesios, no se hace individualmente sino que “todo el cuerpo… recibe su crecimiento de acuerdo con la actividad proporcionada a cada uno de los miembros…” No es una labor de una sola persona, el diseño de Dios implica que nos ayudemos unos a otros.

Proverbios 13:10 (RVA)
Ciertamente la soberbia producirá contienda, pero con los que admiten consejo está la sabiduría.

Proverbios 19:20 (RVA)
Escucha el consejo y acepta la corrección, para que seas sabio en tu porvenir.

Proverbios 20:18 (RVA)
Confirma los planes mediante el consejo y haz la guerra con estrategia.

Estos tres versículos nos señalan también la importancia de tener el consejo de otras personas antes de ejecutar un plan. En el primero vemos que la soberbia es enemiga de la sabiduría, porque no admite consejo. En el segundo se insta a aceptar el consejo, y el tercero nos habla de “hacer guerra” con estrategia y consejo. Muchas veces las situaciones en la vida se plantean como una “guerra” y aunque ir corriendo al frente de batalla puede parecer muy heroico, muchas veces esa es la forma más rápida de perder la guerra, lo mejor es siempre armar un plan, una estrategia y pedir consejo a quienes consideramos más sabios.

Por supuesto, a la hora de pedir consejo, siempre debería ser a quienes realmente sean sabios en el área de necesidad en particular y, que sean personas que, además de ser sabios, tenga a Dios en su corazón a la hora de aconsejar:

Salmos 1:1 (RVA)
Bienaventurado el hombre que no anda según el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los burladores.

Así que, siempre que vayamos a pedir un consejo, ¡que no sea el consejo de un impío! Hay gente que aparenta ser sabia, pero su corazón está lejos de Dios y su consejo nos podría llevar por caminos contrarios a la voluntad de Dios. La Biblia aquí nos dice que es “bienaventurado” aquél que no sigue ese tipo de consejo.

Resolver el problema paso a paso:



No siempre la solución a un problema es sencilla, inmediata y no siempre se puede resolver dando un único paso. En matemáticas los grandes problemas requieren grandes soluciones. Hay problemas matemáticos que han tomado décadas de análisis de las mentes más brillantes del mundo. Hay fórmulas en la física, la química y otros terrenos que requieren de matemáticas muy complejas. Cualquiera que haya terminado la educación secundaria sabrá que hay problemas y ecuaciones que se deben resolver paso a paso, en ocasiones nos encontramos con un problema dentro de otro problema y cada parte debe resolverse paso a paso.

X (3/2 + ½) + 2X + (24:12 - 2)2 – (53 – 120) x 5 = 2X + 15

Las matemáticas tienen ciertas “reglas” para resolver este tipo de problemas. Los matemáticos han desarrollado métodos para resolver este y otro tipo de problemas de modo sistemático, una falla en el procedimiento nos llevará a una solución errónea. En el ejemplo tenemos que primero hay que resolver los exponenciales directos y las cuentas que están dentro de los paréntesis. La norma dice que se resuelven primero las divisiones y multiplicaciones antes que las sumas y restas, habiendo hecho todas las cuentas luego hay que despejar la X para poder dar con un resultado. Hay una serie de pasos a seguir que si se hacen inapropiadamente cambiarían el resultado, de hecho, uno de los errores más frecuentes en los exámenes es no prestar atención a un signo (-) y cambiar la suma por una resta o viceversa, esto cambia por completo toda la cuenta.

En la vida sucede algo parecido, muchos de los problemas que enfrentamos son de difícil resolución, no tienen una solución sencilla y directa, sino que requieren ir paso a paso, y prestar mucha atención a cada detalle. Este tipo de problemas requiere de mucha paciencia, es común en nosotros querer resolver todo ¡YA!, pero nos vamos a encontrar con que muchos de los grandes problemas de la vida nos van a exigir ir paso a paso, tendremos que “desmenuzar” el problema en partes e ir resolviendo esas partes de a poco.

De hecho, hay problemas matemáticos complejos que a simple vista parecen imposibles de resolver, pero cuando se los analiza y resuelve parte por parte resultan ser sencillos, sólo que requieren más tiempo que otros problemas. Muchas veces lo complejo es complejo porque lo miramos como un conjunto, pero cuando lo vemos parte por parte comenzamos a ver con claridad cuál sería la forma de resolverlo.

¡Eso sí! ¡No confundir paciencia con pereza o inactividad! Una cosa es ser paciente para ir resolviendo un problema paso a paso y otra muy diferente es no hacer nada. Quedarse mirando el problema no va a ayudar a resolverlo (a menos que estemos pensando la forma de abordarlo). Si no está a nuestro alcance la resolución del problema, no hay mucho que podamos hacer, pero si ya hemos hallado la forma de abordarlo ¡hay que poner manos a la obra!

Hebreos 6:11-12 (RVA)
|11| Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma diligencia para ir logrando plena certidumbre de la esperanza hasta el final,
|12| a fin de que no seáis perezosos, sino imitadores de los que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

Aquí están ambos componentes: diligencia y paciencia. Incluso en asuntos espirituales, estos dos “componentes” no puede faltar.

Santiago 1:2-5 (RVA)
|2| Hermanos míos, tenedlo por sumo gozo cuando os encontréis en diversas pruebas,
|3| sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
|4| Pero que la paciencia tenga su obra completa para que seáis completos y cabales, no quedando atrás en nada.
|5| Y si a alguno de vosotros le falta sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos con liberalidad y sin reprochar; y le será dada.

En el versículo 1, las palabras “tenedlo por sumo gozo” deberían traducirse como “gobierne el completo gozo”, esto lo he trabajado en más detalle en el artículo “Gozo en medio de la adversidad”. Pero lo que quiero señalar en este caso es el hecho de que Santiago dice que la paciencia debe tener “su obra completa”. Esto significa que, si hoy tenemos paciencia, pero mañana “pateamos el tablero”, si abandonamos el plan de acción propuesto, al final no solucionaremos nada. El versículo 5 nos promete que Dios siempre va a dar la sabiduría para salir de una adversidad que se nos presente en la vida, sin embargo, “sabiduría” no implica que Dios va a solucionar todo, todo el tiempo. Muchas veces Dios sólo da eso: sabiduría, pero espera que nosotros hagamos el resto. Esto nos ayuda a crecer, a madurar, a volvernos personas sabias y útiles al mundo.

Santiago 5:7-8 (RVA)
|7| Por lo tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. He aquí, el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardándolo con paciencia hasta que reciba las lluvias tempranas y tardías.
|8| Tened también vosotros paciencia; afirmad vuestros corazones, porque la venida del Señor está cerca.

Esto es muy importante a tener en cuenta a la hora de enfrentar una gran adversidad en nuestras vidas. El fin de todo no es esta vida, sino la vida futura, en el reino de Dios. Como cristianos tenemos la esperanza de vivir para siempre en el reino de Dios, ya sin dolor, pesar, adversidad, maldad, enfermedad, ni nada malo. Esta esperanza es la que nos fortalece y nos ayuda a tener paciencia en medio de gran adversidad. Con esta esperanza podemos hacer frente a las adversidades con paciencia, muchos problemas tendrán su resolución en este tiempo, algunos, sin embargo, no se van a solucionar en esta era y este tiempo, sino en la era futura en el reino de Dios.

Prepararse y equiparse adecuadamente:



Algo importantísimo a la hora de enfrentar un problema, especialmente si es uno grande, es estar correctamente equipado y preparado. Si voy a tener que hacer multiplicaciones con números de varios dígitos, por ejemplo, será mejor que esté equipado con una calculadora, si eso no es posible, al menos necesito lápiz y papel. Hay persona que se han entrenado mucho en el área de operaciones con números y pueden hacer multiplicaciones de muchos dígitos mentalmente en muy poco tiempo y con gran precisión. Otros necesitamos de una calculadora para hacer las cuentas, o quizá de lápiz y papel, aunque hacer las cuentas de ese modo nos llevaría más tiempo. Pero, aún si queremos usar la calculadora, deberíamos saber cómo introducir los números y conocer los símbolos de las operaciones. Si apretó la tecla “+” en lugar de “X” en la calculadora, la cuenta no saldrá bien. Así que, aún para el método más sencillo hace falta un mínimo de preparación.

Mientras más preparados y mejor equipados estemos, con más facilidad podremos salir de un problema o dificultad cuando se nos presente. Ahora bien, a muchas personas se les presentan muchas veces problemas en la vida que los abruman y se quejan contra el entorno o incluso contra Dios por estar en un problema del cual no pueden salir, sin embargo, no aceptan su propia responsabilidad al no haberse preparado apropiadamente cuando tuvieron la oportunidad. Por ejemplo, piensen en ese niño que llega al examen de fin de trimestre y le dan para resolver una ecuación. El maestro les ha dado a todos los niños el conocimiento adecuado para resolver el problema, les ha hecho practicar la resolución de ejercicios similares y al llegar el fin de trimestre el alumno debería ser capaz de resolver el problema sin dificultad, sin embargo, este alumno no ha prestado atención en clases, no ha hecho su tarea, no ha estudiado durante el trimestre, llegó el día anterior al examen y pidió a un profesor particular que le ayude a comprender el tema, el profesor particular hizo lo mejor que pudo, pero es casi imposible compensar en un día lo que no se hizo en tres meses. Como resultado el alumno está frente a un problema que le es imposible de resolver. Quizá tenga lápiz, papel e incluso la calculadora con él, tiene todo el equipo necesario, pero no sabe cómo se resuelve el problema. Ya no hay nada que pueda hacer, su negligencia lo hará reprobar el examen.

Así nos pasa también en los problemas y adversidades de la vida, nos tomamos la vida a la ligera, perdemos el tiempo en ocio y banalidades y cuando viene la adversidad no sabemos cómo salir de ésta. Muchas veces esto resulta en que la gente busca “métodos alternativos”, e incurren en inmoralidad o ilegalidad para poder resolver aquello que habrían sido capaces de resolver de manera correcta si tan sólo se hubiesen preparado como corresponde:

Proverbios 2:1-6 (RVA)
|1| Hijo mío, si aceptas mis palabras y atesoras mis mandamientos dentro de ti,
|2| si prestas oído a la sabiduría e inclinas tu corazón al entendimiento,
|3| si invocas a la inteligencia y al entendimiento llamas a gritos,
|4| si como a la plata la buscas y la rebuscas como a tesoros escondidos,
|5| entonces entenderás el temor de Jehovah y hallarás el conocimiento de Dios.
|6| Porque Jehovah da la sabiduría, y de su boca provienen el conocimiento y el entendimiento.

Proverbios 4:5-10 (RVA)
|5| ¡Adquiere sabiduría! ¡Adquiere entendimiento! No te olvides ni te apartes de los dichos de mi boca.
|6| No la abandones, y ella te guardará; ámala, y te preservará.
|7| ¡Sabiduría ante todo! ¡Adquiere sabiduría! Y antes que toda posesión, adquiere entendimiento.
|8| Apréciala, y ella te levantará; y cuando la hayas abrazado, te honrará.
|9| Diadema de gracia dará a tu cabeza; corona de hermosura te otorgará.
|10| Escucha, hijo mío, y recibe mis dichos, y se te multiplicarán años de vida.

El consejo de las Escrituras es a adquirir sabiduría, ante todo. Más que cualquier posesión, más que el dinero, más que la riqueza, la gloria, la fama. Proverbios 2:5 nos habla de buscar la sabiduría “como a tesoros escondidos”. No se trata sólo de leer un par de versículos cuando tengo tiempo libre e ir a la reunión todos los domingos, se trata de que la sabiduría de Dios sea una prioridad en nuestra vida.

Proverbios 8:12-14 (RVA)
|12| “Yo, la sabiduría, habito con la sagacidad, y me hallo con el conocimiento de la discreción.
|13| El temor de Jehovah es aborrecer el mal. Aborrezco la soberbia, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa.
|14| Míos son el consejo y la eficiente sabiduría; mía es la inteligencia, y mía la valentía.

Tan importante es la sabiduría que aquí el escritor de proverbios (inspirado por Dios) enfatiza la importancia de hallar la sabiduría haciendo una personificación de ésta. Aquí la sabiduría “habla” como si fuera una persona, de este modo Dios quiere dar a entender cuán importante es buscar la sabiduría.

Gálatas 6:7-9 (RVA)
|7| No os engañéis; Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará.
|8| Porque el que siembra para su carne, de la carne cosechará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.
|9| No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo cosecharemos, si no desmayamos.

Dios no puede ser burlado, Él sabe bien qué es lo que estamos sembrando en nuestras vidas. Si sembramos para Su reino, haciendo Su voluntad, obtendremos buen fruto y bendición, pero si sembramos para nuestros deseos carnales egoístas, no esperemos luego cosechar un buen fruto. Dios no puede ser burlado, no vamos a poder ir a Dios a decirle “dame bendiciones porque yo sembré cosas buenas”. Si hemos sembrado para la carne, de ella obtendremos el fruto y no de Dios.

Así como el buen maestro intenta dar a sus alumnos el conocimiento apropiado para aprender a resolver los ejercicios y que éstos, a su vez, puedan más adelante ayudarle a resolver situaciones prácticas de la vida, Dios también intenta disciplinarnos para prepararnos para ser útiles, eficientes y muy bendecidos:

Proverbios 3:11-18 (RVA)
|11| No deseches, hijo mío, la disciplina de Jehovah, ni te resientas por su reprensión;
|12| porque Jehovah disciplina al que ama, como el padre al hijo a quien quiere.
|13| Bienaventurado el hombre que halla sabiduría y el que obtiene entendimiento;
|14| porque su provecho es mayor que el de la plata, y su resultado es mejor que el oro fino.
|15| Es más valiosa que las perlas; nada de lo que desees podrá compararse con ella.
|16| Abundancia de días hay en su mano derecha; y en su izquierda, riquezas y honra.
|17| Sus caminos son caminos agradables, y en todas sus sendas hay paz.
|18| Es árbol de vida a los que de ella echan mano; bienaventurados los que la retienen.

Hebreos 12:5-13 (RVA)
|5| ¿Y habéis ya olvidado la exhortación que se os dirige como a hijos? Hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor ni desmayes cuando seas reprendido por él.
|6| Porque el Señor disciplina al que ama y castiga a todo el que recibe como hijo.
|7| Permaneced bajo la disciplina; Dios os está tratando como a hijos. Porque, ¿qué hijo es aquel a quien su padre no disciplina?
|8| Pero si estáis sin la disciplina de la cual todos han sido participantes, entonces sois ilegítimos, y no hijos.
|9| Además, teníamos a nuestros padres carnales que nos disciplinaban y les respetábamos. ¿No obedeceremos con mayor razón al Padre de los espíritus, y viviremos?
|10| Ellos nos disciplinaban por pocos días como a ellos les parecía, mientras que él nos disciplina para bien, a fin de que participemos de su santidad.
|11| Al momento, ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados.
|12| Por lo tanto, fortaleced las manos debilitadas y las rodillas paralizadas;
|13| y enderezad para vuestros pies los caminos torcidos, para que el cojo no sea desviado, sino más bien sanado.

Ninguna disciplina parece causa de gozo al momento de ponerla en práctica, pero causa gozo cuando se ven los resultados. El atleta que se levanta a las 5 o 6am. para entrenar seguramente hace un gran esfuerzo, quizá preferiría quedarse durmiendo unas horas más, pero ese esfuerzo le hace ir desarrollando su musculatura y su resistencia física, cardíaca y respiratoria (según la disciplina que entrene) y al final eso le hará capaz de poder entrar a nivel competitivo en el deporte o disciplina que quiera participar. Todos admiramos a los músicos virtuosos, pero detrás de una perfecta ejecución de un instrumento hay cientos de horas de tediosa práctica. Sin duda es admirable el cirujano capaz de hacer un corte preciso y manipular un órgano humano con la delicadeza necesaria como para hacer un trasplante y salvarle la vida a una persona, pero detrás de esa habilidad hay años de estudio, práctica y perfeccionamiento, y muchas veces una experiencia adquirida con cientos (o incluso miles) de horas de trabajo, a veces durmiendo poco y enfrentando las más duras situaciones, como es ver las más horribles enfermedades en el ser humano y enfrentarse al hecho de que a veces las operaciones no salen bien y la persona fallece.

Sin duda cada área de disciplina lleva un pesar, pero todas, al final, traen también un motivo de gozo si uno es paciente en mantenerse bajo esa disciplina. Sería muy necio que alguien se presente queriendo competir en las olimpíadas en carrera de 100 metros (por dar un ejemplo) si nunca ha corrido y no ha dedicado tiempo a entrenarse. Sería una negligencia total que un músico se presentara a tocar en un recital sin jamás haber ensayado los temas, con toda probabilidad haría el ridículo frente a todos. Del mismo modo, no podemos pretender poder afrontar los problemas que se nos presentan en la vida si no dedicamos tiempo adecuado a prepararnos y equiparnos bien con la sabiduría de Dios, la cual nos ha dejado en las Escrituras Santas.

Efesios 6:11-18 (RVA)
|11| Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis hacer frente a las intrigas del diablo;
|12| porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernantes de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales.
|13| Por esta causa, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haberlo logrado todo, quedar firmes.
|14| Permaneced, pues, firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, vestidos con la coraza de justicia
|15| y calzados vuestros pies con la preparación para proclamar el evangelio de paz.
|16| Y sobre todo, armaos con el escudo de la fe con que podréis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
|17| Tomad también el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios,
|18| orando en todo tiempo en el Espíritu con toda oración y ruego, vigilando con toda perseverancia y ruego por todos los santos.

Parte del equipo necesario para vivir en esta vida y afrontar las adversidades adecuadamente es tener puesta la “armadura” provista por Dios. Esta armadura no consiste en piezas de acero, no es una armadura hecha con partes físicas, sino que es espiritual y muchas de sus partes dependen de lo que hay en nuestra mente y corazón. Esta armadura es la provisión de Dios para “resistir en el día malo”.

Entre las partes de la armadura tenemos la verdad de Dios, como cinturón, es aquello que nos sostiene bien erguidos y sostiene a las otras partes de la armadura, sin la verdad de Dios en nuestro corazón las demás piezas perderían eficacia; luego se habla de la “coraza de justicia”, comprender la justicia de Dios actúa como “coraza” que protege el corazón de una persona; los pies deben estar calzados con el evangelio de la paz, al anunciar el evangelio a otras personas afirmamos también nuestras propias vidas y nos permite seguir avanzando hacia adelante en nuestro camino con Dios; la fe es la que nos provee de escudo, nos protege ante los ataques del enemigo; la salvación actúa como casco, protege nuestra mente, nuestros pensamientos; y la Palabra de Dios es nuestra espada, con la cual accionamos el poder de Dios para derrotar al enemigo. Por último, el apóstol Pablo nos insta a orar en todo tiempo, jamás debería faltar la oración de nuestras vidas.

Cuando toda esta armadura de Dios está en nosotros y aprendemos a utilizarla adecuadamente, podremos hacer frente a las más duras batallas de la vida.

Conclusión:



El resumen, hemos visto tres aspectos a tener en cuenta a la hora de intentar resolver un problema:

1) Pedir consejo: tanto de Dios como de otros hermanos en Cristo que sean sabios y experimentados.

2) Actuar y ser pacientes: hacer lo necesario para resolver el problema, yendo paso a paso cuando el problema es complicado, tratando de subdividirlo en pequeñas partes a resolver de forma separada en lugar de querer afrontar todo un gran problema de una sola vez.

3) Prepararnos y equiparnos adecuadamente: No ser negligentes en los tiempos buenos, sino prepararnos, buscar la sabiduría de Dios, buscar conocer a Dios, conocer Su Palabra, Su gracia, Su amor. Orarle en todo tiempo y adquirir firmeza en la fe, para que cuando vengan tiempos malos podamos estar preparados y no ser abatidos por la adversidad.

Finalmente, debemos saber que este mundo está condenado a la destrucción, las Escrituras nos dicen que las cosas irán de mal en peor y es muy probable que en la vida nos topemos con problemas que no puedan ser resueltos en esta vida y este tiempo. La muerte de un ser querido, por ejemplo, no es algo que podamos resolver. La “paz” en el mundo, no es algo que podamos lograr en esta era. Hay cosas por las cuales sólo nos queda esperar en Dios, hasta que Dios haga un nuevo cielo y nueva tierra y solucione definitivamente todo problema y erradique para siempre toda maldad.

Apocalipsis 22:1-5 (RVA)
|1| Después me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que fluye del trono de Dios y del Cordero.
|2| En medio de la avenida de la ciudad, y a uno y otro lado del río, está el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto. Las hojas del árbol son para la sanidad de las naciones.
|3| Ya no habrá más maldición. Y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le rendirán culto.
|4| Verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.
|5| No habrá más noche, ni tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol; porque el Señor Dios alumbrará sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos.


NOTA: La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede obtenerla en la página de REFERENCIAS DE LAS VERSIONES DE LA BIBLIA



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